En nuestra cultura se ha creado la necesidad de huir del fracaso, o de todo lo que implique sentirnos fracasados. Este miedo al fracaso esta íntimamente unido a la autoestima.
Es entonces cuando nuestra autoestima empieza a depender de la aprobación ajena o de lo que otras personas consideren tener éxito. Negamos así nuestra propia condición humana en la que es normal sentir inseguridad, es normal no ser el primero ni el mejor en todo, es normal sufrir por alguna decepción. Hay momentos en los que tenemos que pararnos a pensar por qué hacemos lo que hacemos: ¿para que nuestros padres/madres se sientan orgullos@s?, ¿para presumir delante de los amig@s?.
En resumen, para vivir en la apariencia del éxito.
Por que el éxito verdadero nunca nos viene de fuera. Esta dentro de nosotr@s. El orgullo de saber que has luchado por conseguir tus objetivos, la satisfacción de los momentos cotidianos con los que disfrutas, la pasión con la que afrontamos todos nuestros nuevos caminos... eso si es tener éxito. Porque el éxito está en el camino, no en la meta.
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