Hoy en día todo se mueve a base de entendernos bien con los demás: en la familia, en el trabajo, en las actividades de ocio... Si no hay una buena comunicación, aparecen los conflictos y los bloqueos e incluso el abandono de esas relaciones. Por lo tanto una de las mejores cuestiones que podemos hacernos es : ¿cómo es mi manera de comunicar?; ¿llega el mensaje que yo pretendo transmitir o en realidad lo que el otro recibe es otra cosa totalmente distinta?; ¿me pongo a la defensiva?, etc.
Para darnos pistas de que tenemos que trabajar en nuestra manera de comunicar el profesor David D.Burns nos propone algunas características de la mala comunicación ( David D, Burns, Manual de ejercicios para sentirse bien, 1989), invitándonos a averiguar si nos reconocemos en alguna de ellas. Estas características son:
-Usted insiste en que tiene razón y en que la otra persona está equivocada.
-Usted afirma que la otra persona es la culpable de que haya surgido el problema.
-Usted proclama que es una víctima inocente.
-Usted insinúa que la otra persona es un fracasado porque él o ella no hace "nunca", o hace "siempre", determinadas cosas.
-Usted lo deja por imposible e insiste en que no tiene sentido intentarlo de nuevo.
-Usted proclama que tiene derecho a un trato mejor pero evita pedir, de forma clara y directa, lo que desea.
-Usted insiste en que no esta enfadado , dolido o triste cuando realmente sí lo está.
-Usted hace gestos de desaprobación, se marcha o se calla. Puede abandonar la habitación precipitadamente o dar portazos.
- En lugar de escuchar lo deprimida o triste que se encuentra la otra persona, intenta resolver el problema o "ayudarle".
-Sus palabras o su tono de voz transmiten tensión u hostilidad, que no reconoce abiertamente.
- Usted sugiere que la otra persona tiene "un problema" y que usted es una persona sana, feliz, que no tiene nada que ver con el conflicto.
-Etc.
¿Cómo vamos por ahora?, nos hemos reconocido en algunas de ellas, ¿verdad?.
Una buena comunicación se basa en que no nos pongamos a la defensiva y expremos nuestros sentimientos de forma abierta y directa y aceptemos y escuchemos los sentimientos del otro. Pues los sentimientos no son ni buenos ni malos. Cuando consigamos convencernos de eso, nuestra comunicación será más efectiva y fluida.
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